Note 2 — INTRODUCCIÓN
Eduardo de Mier translation
Teofrasto, este hombre que hablaba con tanta gracia, que se expresaba divinamente, fue calificado de extranjero y llamado así por una pobre mujer a quien compraba hierbas en el mercado, y que averiguó, por yo no sé qué perfil ático que le faltaba, y que los romanos llamaron después urbanidad, que no era ateniense: y Cicerón refiere que aquel personaje se admiró de ver que, habiendo envejecido en Atenas, dominando tan perfectamente el dialecto ático, y habiendo adquirido su acento por un hábito de tantos años, no había logrado alcanzar lo que el pueblo poseía naturalmente y sin ningún trabajo. (La Bruyère, Discours sur Théophraste).