Note 58 — HÉCUBA
Eduardo de Mier translation
Grande efecto debía causar en el público ateniense esta nueva desdicha de Hécuba. Acaso un poeta imperito, para hacer más impresión, hubiera ofrecido de repente a sus ojos el cadáver de su desdichado hijo; pero Eurípides no solo lo anuncia en el prólogo, φανήσομαι γὰρ, ὡς τάφου τλήμων τύχω, δούλης ποδῶν πάροιθεν ἐν κλυδωνίῳ, sino que la misma esclava lo indica ya claramente desde que comienza a hablar. Prepara, pues, el ánimo de los espectadores con ese delicado miramiento que observamos también en Sófocles y Esquilo.