Note 9 — NOVELA ARABE[2] ——
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Alijares.—Huerta de hermosa recreación, que los reyes de la Alhambra tenían a la espalda del monte del Sol, que llaman hoy de Santa Elena: aun todavía se ven sus ruinas. Este palacio, dice un historiador antiguo, estaba cercado de grandes estanques, fuentes y verjeles; las labores de sus techos eran iguales a las que se ven todavía en la Torre de Comares o Comaresch. De esta mansión es de quien canta el romance morisco:
................................ ................................ Los otros los alijares labrados a maravilla. El moro que los labraba, cien doblas ganaba al día; el día que no labraba otras tantas se perdía.
El P. Echevarría, que tachó primeramente de exagerada esta suma, en un libro que publicó después, dijo haber visto las cuentas y sumas de la obra en los papeles de una familia descendiente del arquitecto morisco, y dió por exacto al romance.—Nadie saldrá fiador de lo fiado ni del fiante.