Note 1 — VII Idilio en una azotea
Reading edition
El cielo era azul: una fresca brisa, que no olía á rosa, agitaba las hojas y las flores de las enredaderas,—por esto se estremecían los cabellos-de-ángel,—las plantas aéreas, los pescados secos y las lámparas de China. El ruido del saguan1, que removía las turbias aguas del río, el paso de los coches y carros por el puente de Binondo llegaban distintamente hasta ellos, pero no lo que murmuraba la tía.