Note 1 — XLVIII El enigma
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—Don Crisóstomo,—dijo,—al fin ha llegado usted; todos le esperábamos; mire usted cómo están los muros: ya tienen un metro diez de alto; dentro de dos días tendrán la altura de un hombre. No he admitido más que molave, dungon, ipil, langil; he pedido tíndalo, malatapay, pino y narra1 para las obras muertas. ¿Quiere usted visitar los subterráneos?