← Table of contents
Noli me tángere

Note 1 — XLVII Las dos señoras

Reading edition

Doña Victorina se iba poniendo de mal humor: las calles no estaban adoquinadas, y la cola de su bata se llenaba de polvo. Encontrábase además con muchas jóvenes que, al pasar á su lado, bajaban los ojos y no admiraban, como debían, su lujoso traje. El cochero de Sinang, que conducía á ésta y á su prima en un elegante tres por ciento1, tuvo la desfachatez de gritarle ¡tabî! con voz tan imponente, que ella tuvo que apartarse y sólo pudo protestar:

Explore with AITake your curiosity a little further.

Reading settings