Note 2 — XIX Aventuras de un maestro de escuela
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Era una sala de doce á quince metros de larga por ocho á diez de ancha. Sus muros, blanqueados de cal, estaban cubiertos de dibujos al carbón, más ó menos feos, más ó menos indecentes, con inscripciones que completaban su sentido. En un rincón y adosados ordenadamente al muro, se veían unos diez viejos fusiles de chispa entre sables roñosos, espadines y talibones: aquello era el armamento de los cuadrilleros2.