Note 1 — XIX Aventuras de un maestro de escuela
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El lago, rodeado de sus montañas, duerme tranquilo con esa hipocresía de los elementos, como si la noche anterior no hubiese hecho coro á la tempestad. A los primeros reflejos de luz, que despiertan en las aguas á los genios fosforescentes, se dibujan á lo lejos, casi en el confín del horizonte, parduscas siluetas: son las bancas de los pescadores que recogen la red; cascos y paraos1 que tienden sus velas.