Note 4 — I Una reunión
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—Yo, por ejemplo,—continuó fray Dámaso levantando más la voz para no dejarle al otro la palabra,—yo que cuento ya veintitres años de plátano y morisqueta4, yo puedo hablar con autoridad sobre ello. No me salga usted con teorías ni retóricas; conozco al indio. Haga cuenta que desde que llegué al país, fuí destinado á un pueblo, pequeño, es verdad, pero muy dedicado á la agricultura. Todavía no sabía yo muy bien el tagalo, pero ya confesaba á las mujeres, y nos entendíamos, y tanto me llegaron á querer que, tres años después, cuando me pasaron á otro pueblo mayor, vacante por la muerte del cura indio, todas se pusieron á llorar, me colmaron de regalos, me acompañaron con música...