Note 36 — LIBRO TERCERO
Manuel Rodríguez-Navas translation
La inmortalidad del alma, ó mejor dicho, la perpetuidad del alma fué enseñada, según Cicerón, por Phereces, de Siria, y adoptada por Tales de Mileto, Anaxágoras, Platón, Diógenes, etc. Ptolomeo Filadelfo, el mismo que reunió en Alejandría sabios de todas las escuelas filosóficas para formar una sola doctrina que fuese confesada por todo el mundo, prohibió (hace 2177 años) la propaganda de aquella idea por creerla peligrosa para el reposo público. En Grecia y en Roma tendría seguramente muchos partidarios, cuando tanto empeño mostraron en combatirla Epicuro (hace 2150 años) y Lucrecio (hace 1980 años).