Note 20 — Capítulo IV En las faenas agrícolas y otros actos
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El P. Oliva, refiriéndose a esta costumbre inmemorial, que aún subsiste, dice: «Ponen por guardas de las chacras unas piedras largas, o de color porque entienden que estas conservan la humedad de la tierra y para asegurarlas de los ladrones ponen por guardas conchas de tortuga que llaman quirquincho que causan tan grande temor a los que pasan y las miran, que ninguno de ellos se atrevería entrar en la chacra donde ellas están porque entienden. Se han de enchir de lepra.» Libro primero del manuscrito original del R. P. Anello Oliva. S. J. etc., pag. 113.