Note 43 — II
Reading edition
El Embajador mantuano en Venecia, Tosabezzi, escribía el 28 de Septiembre de 1497, que corrían voces de que D. Jofre no había podido nunca consumar el matrimonio con D.ª Sancha, por lo que pensaban casarla con el Valentino.
Contradice estas voces la carta del Cardenal de Monreal, que original se conserva en el Archivo de la Catedral de Valencia, fecha en Nápoles, el 12 de Mayo, y dirigida a D. Juan de Marrades dándole cuenta de la boda, para conocimiento del Papa, en los siguientes términos: «Después de levantarnos de la mesa el Rey y yo con todos los Grandes del Reino, acompañamos a D.ª Sancha y a D. Jofre hasta la puerta de la posada en que se alojaba el Príncipe fuera del Castillo nuevo y los acompañamos hasta su cuarto, y S. M. y yo la entregamos a las damas que la aguardaban en casa del Príncipe y a quienes tocaba meterla en la cama a ella y al Príncipe, y al Rey y a mí nos tocaba aguardar a que estuvieran en la cama y entramos luego en el cuarto y allí estuvimos hasta una hora antes de amanecer, mirando cómo estaban en la cama, y S. M. y yo bromeando con ellos, y el Príncipe estaba tan gracioso y animoso en la batalla que hubiera dado cualquier cosa porque lo hubiesen podido ver otros como yo le vi. Después de darle la bendición en la cama, nos fuimos... Mandé hoy por la mañana un camarero mío para saber cómo estaba el Príncipe, que estaba todavía en la cama, y le dijo en secreto que se había portado muy bien, y estaba tan alegre, que delante de él besó dos o tres veces a D.ª Sancha y daba gusto verlo». Y tanto satisfizo al Papa esta relación del Cardenal, que se apresuró a participar al Duque de Gandía, en carta del 18 de Mayo, que su hermano Jofre «había consumado el matrimonio con D.ª Sancha, su esposa, y se había portado muy bien, aunque no tenía más que trece años».