Note 414 — DISCURSO
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Corr., 490: “Haz bien y no cates a quién; haz mal y guárdate”. (Con letras de oro había de estar escrito este refrán, digno de la nobleza y caridad española, que no le he visto en otra lengua. Haz bien y no cates a quién; la otra parte: haz mal y guárdate, aunque está en imperativo, por concordar con el primero, aquí es condicional, y quiere decir: si hicieres mal, guárdate, y debajo de esto, por la consecuencia del daño que se te seguiría, amonesta que no hagas mal, que así como del bien se coge fruto cierto, aunque se haga a los que no pensamos ver más, así también del mal se recibe castigo por caminos no pensados; es la razón que Dios está a la mira para premiar el bien y castigar el mal. Algunos escarmentados truecan las palabras y dicen: “Haz mal y no cates a quién; haz bien y guárdate”. Lo primero, según leyes del mundo, porque hay muchos que hacen mal y no son castigados, y se pasean libres hasta que lo pagan por juicio de Dios, y porque para hacer mal no son menester rodeos, y de suyo se está dicho que se deben guardar. Lo segundo, haz bien y guárdate, se dice con escarmiento y aviso, por ser tan ordinario recibir daño por hacer bien, de que hay muchos ejemplos cada día, como quien presta no cobra, si cobra, no tal, si tal, enemigo mortal; por fianzas, cuántos vemos perdidos y cuántas quejas de ingratitudes y malas correspondencias, y así amonesta al que hiciere bien, mire cómo le hace, y se abroquele para el daño como se fía para pagar; si da la mano a uno que se ahoga, désela de manera que se asegure primero, y tenga cuidado para que el otro no le lleve detrás de sí a lo hondo y se ahoguen entrambos)”. Deshace Quevedo refranes, riéndose irónicamente de ellos, como de los idiotismos en el Cuento de cuentos, “siendo contra el Espíritu Santo, que dice: Si benefeceris, scito cui feceris, et erit gratia in bonis tuis multa; si hicieres bien”, etc. (Edic. de Pamplona y el Ms.).