Note 561 — DISCURSO
Reading edition
Eso no, Miguel de Vergas. Tuvo principio en Salamanca. Fuera de la puente hay una ermita de la Trinidad, donde, al pie de una imagen de Dios Padre, se hizo pintar un devoto ciudadano llamado Miguel de Vergas, con una copla que decía así:
“Querría honra y provecho Y que nada me faltase, Y cuando Dios me llevase, Irme a la gloria derecho”.
Al pie de la copla escribió un estudiante: Eso no, Miguel de Vergas. (Doctor Francisco de El Rosal, Biblioteca Nacional, T. 127. Origen y etimología de todos los vocablos originales de la lengua castellana, alfabeto III, p. 31). Correas, p. 133, lo confirma: “Eso no, Miguel de Vergas, que tenéis muchos pecados”. (Este refrán nació en Salamanca, adonde hubo un ciudadano rico y que casó dos hijas con dos doctores y hizo racionero un hijo, que después fué canónigo y tuvo otras dignidades; y en la torre de la Trinidad, parroquia del arrabal, están dos pinturas de bulto relevadas en la pared por la parte de afuera: la una de Dios Padre y la otra de un hombre arrodillado delante, y por los efectos ya vistos y por la postura de las figuras, fingió el vulgo que Miguel de Vergas hace esta oración: “Señor, case yo mis hijas con dotores y a mi hijo véale canónigo en la Iglesia mayor, y después de mis días, llévame con vos a la gloria”. A esto dicen: “Eso no, Miguel de Vergas”; y parece que lo dice el ademán de la pintura, dando a entender que no puede haber dos glorias, acá y allá. Fué Miguel de Vergas virtuoso y pío y hizo la dicha torre y reparó la iglesia y fundó en ella una capilla para su entierro y lucióse su virtud en su descendencia).