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Los Sueños, Volume I

Note 502 — DISCURSO

Reading edition

“Ya cabalga Calaínos A las sombras de una oliva, El pie tiene en el estribo, Cabalga de gallardía”.

Así principia el romance de Calaínos, que cita Cervantes en su Quijote, 2, 9, rústica improvisación de algún iletrado juglar sobre asunto dado. El señor don Agustín Durán lo insertó en su Romancero general, extrañando que pare en proverbio el refrán que dice: Tan malo como las coplas de Calaínos; porque el romance es de los mejores de su clase, su narración interesante y animada, sencillo y bien sentido a veces, y menos pesado que otros.

Según el texto, lo más usual en tiempos de Quevedo era decir: Cuentos son ésos de Calaínos, denotando los razonamientos o escritos impertinentes y frívolos de cosas que no importan. Y se tomaba la frase de las aventuras de aquel paladín señor de Montesclaros y Constantina la llana, que vino a España a servir a Almanzor, rey de Sansueña, por amores de su hija la infanta Sevilla. Pidióle ésta que le trajese en arras tres cabezas de los doce Pares de Francia, y el valeroso alarbe pereció en la empresa a manos de Roldán, después de haber vencido a Baldovinos. No se remonta la antigüedad del romance de Calaínos más allá del siglo xv, puesto que en él se habla del preste Juan, del soldán de Babilonia y de las tierras del Gran Turco. Corr., 145: “Ya cabalga Calaínos; ya cabalga, ya se va. (Quedó de unas de sus coplas)”. Ídem, 548: “Las coplas de Calaínos. (Por cosa de poco valor. Fué un moro)”. Ídem 558: No se me da las coplas de Calaínos, las coplas del perro de Alba.

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