Note 108 — DISCURSO
Reading edition
Lardeados, envueltos en los billetes, como la carne en lardo. G. Alf., 1, 3, 3: “Traía descubierta la cabeza, la barba rapada, reluciéndole el pellejo, como si se le lardearan con tocino”. Esteban., 6: “Seis libras de tocino de lardear”. En C: Son de ver los amantes de monjas con las bocas abiertas y las manos estendidas, condenados por tocar. Este texto aclara el que quedó confuso en la corrección definitiva. Sobre estos amoríos monjiles, hay de aquel tiempo una valiente y desenfadada composición poética en la sección de Manuscritos de la Biblioteca Nacional, que no copio por lo larga y sus puntas y collar de obscena; parece de Quevedo.