Note 234 — LIBRO SEGUNDO. (continued 3)
Bartomeu Pou i Puigserver translation
Los egipcios habían logrado con la fuerza de la costumbre, que en una sociedad bien constituida tiene dominio absoluto, contener y limitar a la suprema autoridad, por más que la corona fuese hereditaria, recayendo en los raros casos de elección en un oficial de mérito o en un sacerdote virtuoso. La conducta trazada al monarca era arregladísima: el uso apartaba de él todas las personas bajas y vulgares, dándole por criados jóvenes nobles educados con esmero; repartía sus horas entre el despacho de los negocios, el sacrificio diario, un breve recreo, una mesa moderada y en oír la lectura de las instrucciones de los libros sagrados, y un elogio de sus diarias acciones si lo merecía, y en fin, nada le consentían hacer contrario a las leyes y costumbres del Egipto.