Note 231 — LIBRO SEGUNDO. (continued 3)
Bartomeu Pou i Puigserver translation
Este pasaje concuerda con la expresión arrogante y blasfema que pone Ezequiel en boca de este rey, el dragón grande tendido entre sus ríos y diciendo: Meus est fluvius, ego fecime metipsum. No conviene menos con la narración de Heródoto lo demás de la profecía, aunque la desolación de 40 años con que se amenaza a las ciudades del Egipto, después de la invasión de Nabucodonosor, hace pensar que entre Apríes y Amasis reinó algún príncipe menos poderoso, que sería el Partamis de Helánico o algún otro.