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Los nueve libros de la Historia (1 de 2)

Note 327 — LIBRO CUARTO.

Bartomeu Pou i Puigserver translation

Sin duda los escitas invasores de Media, habiendo salido sin sus mujeres, pensaban volver en breve a su país, después de haber dejado en el Asia algunas colonias, y sin duda se apresuraron sus mujeres a unirse a los esclavos ciegos, pues aquellos hallaron ya a su vuelta una falange de espurios tan crecida. Temerosas ellas por su infidelidad, contribuyeron acaso más que el látigo de los hombres a la reducción de los esclavos, en cuyo castigo se ensañaron cruelmente. Dos monumentos nos quedan de esta guerra servil: el uno la estatua ecuestre con el látigo en la mano que se ve en Novogorod, ciudad situada en la antigua Escitia; el otro la costumbre de presentar las moscovitas a sus futuros esposos una varilla obra de sus manos.

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