Note 146 — CAPÍTULO II.
Enrique Leopoldo de Verneuil translation
En Jerusalem ocurre todos los años un fenómeno de este género y de los más extraordinarios que puedan citarse. Los griegos ortodoxos pretenden que el fuego que se enciende espontáneamente en el Santo Sepulcro el sábado santo de su Pascua, borra los pecados de aquellos que se lo pasan por el semblante sin quemarse. Millares de peregrinos hacen esta prueba, pero se convencen de que aquel fuego quema (y esto lo prueban las contorsiones y gestos que hacen, así como tambien el olor que se percibe). Á pesar de esto, ninguno ha contradicho la creencia de la iglesia ortodoxa, porque esto seria confesar que no se tiene fé, que uno es indigno del milagro, y reconocer ¡oh cielos! que los latinos son la verdadera iglesia, pues los griegos suponen que este milagro es la mejor prueba de que su iglesia es la única buena.