Note 5 — Cap. IV.—Psicología de los simuladores
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"La organización del carácter, su desarrollo y su fijación, producen ciertas formas psicológicas completamente análogas a los fenómenos del mimetismo estudiados por los naturalistas. El carácter asume, en ellas, apariencias engañadoras que disimulan su verdadera naturaleza, y la confusión así determinada tórnase, en principio, en beneficio del individuo o de la sociedad, no de ambos. El hombre suele tener interés en disimular su carácter. Simula entonces voluntaria y conscientemente, o por el contrario, instintivamente, cualidades o defectos que en realidad no posee o posee débilmente.
"Algunas de estas simulaciones se observan corrientemente. Las más voluntarias, y por eso mismo accidentales, no constituyen un sistema constante. Sábese, de ha tiempo, que a los perezosos gusta asumir actitudes provocativas, para ocultar su escasa bravura y evitar que los demás procuren comprobarla. Esto es ya semi-voluntario y semi-instintivo, pudiendo manifestarse continuamente o producirse por casualidad...".
"La simulación preséntase bajo dos formas principales, simétricamente opuestas. En la primera, mediante una fuerte inhibición, compénsase una tendencia exuberante que podría ser peligrosa, dejando ver solamente los rasgos opuestos a la tendencia que se desea ocultar. En la segunda, en cambio, simúlase activamente una tendencia que en realidad no existe. Hay, principalmente, disimulación en la primera forma, y simulación en la segunda; en esto no hay nada absoluto. La disimulación simula la cualidad opuesta a la que se oculta y la simulación disimula la cualidad opuesta a aquélla cuyos síntomas se ponen en evidencia". F. Paulhan, "La simulation dans le caractère", en Revue Philosophique, Diciembre 1902 y Mayo 1903. (Nota de la 3.ª ed.).