Note 9 — Fernán Caballero
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Esta leyenda del Señor del Socorro, o por mejor decir, esta relación verídica del suceso que es asunto del cuadro, la testificaba el mencionado trabuco, que a los pies del altar se veía en su capilla, sita en la calle del Ganado, del Puerto de Santa María. Ha poco (en 1855) ha sido cerrada. El señor vicario de dicho punto, según tenemos entendido, reclama el cuadro para que se le dé culto en la iglesia mayor. Estamos persuadidos de que si logra su deseo, no se atreverá, merced a la ilustración que tanto realza y distingue a nuestra próspera y culta era, poner a los pies del altar el antiguo y roto trabuco que al reventar salvó la vida a los dos devotos que al Señor pedían socorro. ¿Qué diría el decoro protestante, que se nos va inoculando como un humor frío, de ver un trabuco en una iglesia? ¿Qué los que acatan la letra y no el espíritu?...