Note 211 — CAPÍTULO V La CRUZ y el NÚMERO CUATRO
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En la morada de Tlacaltécuchtli y su muger Chalchiutlicue, dueños del elemento líquido, se encontraban cuatro estanques llenos de aguas diversas (Lucien Biart, pág. 70).
Los tlascaltecas dividieron su reino en cuatro secciones, y eran mandados por cuatro jefes, que resolvían en común (Id., pág. 23).
En el siglo azteca, figurado por un círculo con un sol central, cuatro anillos de serpientes representaban los cuatro cardinales (pág. 37).
Según las pinturas ideográficas conservadas en Roma, y conocidas con el nombre de Colección del Vaticano, los aztecas creían que cuatro soles habían iluminado la tierra; Atonathiu ó sol de agua, que produjo el diluvio; Ehécatonathiu, que produjo viento tal, que nada resistió; Tlénonathiu, que destruyó la tierra por el fuego, y Tlatonathiu, que creó las cosas existentes.