Note 312 — CAPÍTULO IX LOS SÍMBOLOS COMBINADOS
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Que el elemento atmosférico Sapo simbólico aparece muchas veces como inseparable del ave de la tormenta, pruébalo el espíritu de la leyenda del Sapo y el Urubú (cuervo), que se reproduce al final, según la cual el ave y el Sapo caen desde las nubes á la tierra, después de pasear por el cielo.
En Catamarca, lo mismo que en Entre Ríos, con pocas variantes, perdura otra singular leyenda, según la cual el Sapo corre tan velozmente como el Suri, el ave de la tormenta, llegando siempre juntos al final de la carrera, ó á la raya, señalada con un mortero.
Un día se encontraron el Sapo y el Suri. Cruzadas las palabras de cumplimiento, y después de ponderar el Suri la ligereza de su carrera por los campos, el Sapo le dijo que él era capáz de ganarlo, por más que le viera saltar tan menudo sobre el suelo.
—¡Vd!... Pero, si yo no corro, sino vuelo!—dijo el Suri.
—¡No importa! probemos, probemos, y verá,—replicó el Sapo.
—¡Pero si Vd. irá saltando, saltando despacito; yo volando, volando; con mis largas canillas, ayudado por mis alas no habrá suelo que no se acabe.....
—No importa: probemos, probemos: le ganaré, compadre.
—¡Vd. ganarme!....
—Le juego mis prendas.
—Acepto; pero lo robo, compadre.
Y eligieron un largo campo para correr. Al final de la cancha, colocaron un mortero, que señalaba la raya.
El astuto Sapo dió cuenta de la apuesta á los suyos; y eligiendo compañeros que se le parecieran, los colocó escondidos á lo largo de la cancha, y al más vivo de todos dentro del montero, á fin de que unos tras otros, aparecieran siempre durante la carrera, engañando así al Suri.
El Suri parte huyendo. Con asombro suyo, vé siempre saltando al Sapo á su lado. Llega aquel á la raya, y cuando alardea de triunfo, sentándose en el mortero, el sapo que estaba dentro del mismo, le grita:—¡alto, que yo llegué de antemano!—De modo que éste fué el ganador.
El Suri es la nube. Su carrera, es la que le impulsa el viento en el aire. El mortero es el objeto en el que se muelen las mieses producidas por la lluvia, de que aquel es portador. El Sapo, junto con la nube, llegando al mortero, representa, sin duda, otro elemento atmosférico.