Note 37 — CAPÍTULO I LA CRUZ EN AMÉRICA
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Lozano (Lug. cit., pág. 462) dice que los ancianos y magos que se decían Pay, «jamás se pusieron el de Abaré, como opuesto á su profesión, que era de vivir con cuantas mujeres alcanzaba su posible.» Ruíz de Montoya (Id. id, pág. 95) escribe que los paraguayos á los sacerdotes «llámanlos Abaré, que quiere decir Homo segregatus á venere». «Por oprobio nos llaman Abaré», agrega en otro lugar, citando el ejemplo del «eunuco á natura» que vióse obligado á desterrarse, como los venados, por los montes (págs. 96 y 97).