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I. Origen de los indios de América. II. Origen y civilizaciones de los indígenas del Perú

Note 136 — VIII Continúa la materia antecedente

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Desde el siglo XV ha permanecido esa ciudad completamente oculta, por hallarse cubierta de bosques; en ella no ha posado la planta del conquistador, y, por consiguiente, no fué objeto de profanación, destrucción y especulación de la codicia de los aventureros del tiempo de la conquista, ni aún de los especuladores de la larga época del coloniaje. Empero, la existencia de Choqquequirau fué conocida desde algún tiempo á la fecha, pues es notorio que por los años 1870 á 1874, el señor José Benigno Samanez, al frente de una expedición, se propuso llegar á ese sitio; pero su proposito le salió frustrado, porque entonces no pudo abordar á él por las dificultades de los caminos inaccesibles. Posteriormente, el doctor don Julio Césár de Piérolá, prefecto de Apurímac en los anos 1897-98, concibió también la idea de llegar á esas tierras, y, al efecto, hizo abrir un camino y construír una oroya sobre el Apurímac (especie de puente de un solo alambre con una canasta que puede contener tres personas), la que facilitaba el tráfico; pero los acontecimientos revolucionarios de esa época y su separación de la prefectura, ahogó la empresa cuando faltaba poco para tocar á su término. Últimamente, el señor Jorge Alejandro Ballón, formando al efecto una sociedad exploradora, fué quien obtuvo el éxito deseado, pues vencidas las innumerables dificultades que se presentaron, se pudo descubrir esta misteriosa ciudad, y se logró pisarla, quedando deslumbrados todos ante la magneficencia de las construcciones, como, asímismo, por el elegantísimo mobiliario que decoraba sus habitaciones, y con el cual formaban contraste los cadáveres hallados en las actitudes que se encuentran generalmente los de la época incáica. El descubrimiento de esta ciudad antiquísima ha despertado el más vivo interés entre los hombres científicos, por los datos históricos que puede suministrar y por los estudios arqueológicos que en ella sea dable efectuar.

Felizmente, el estudio de las antigüedades peruanas van adquiriendo cada día mayor importancia. Las muchas ruinas diseminadas en los territorios del Perú y de Bolivia, són considerados como verdaderos tesoros de riqueza artística, y quizá, más tarde, esos dos territorios reservan á los exploradores aún mayores sorpresas arqueológicas, que las que se han descubierto hasta el día.

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