Note 113 — III Continúa la materia antecedente
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Lo que prueba la existencia, en la antigüedad, de las continuadas islas á que hace referencia el conde Carli, es que los mismos conquistadores españoles, al arribar á las costas del Pacífico se cercionaron por las relaciones uniformes de las diversas tribus situadas desde Guayaquil hasta Arica, que sus antecesores habían venido desde lejanas tierras por las innumerables islas que existían en todo ese mar, y que desde esas costas remotas habían navegado á esas numerosas islas, cuyos vestigios, se presume, sean las que quedan hoy conocidas con el nombre de Galápagos, distantes como unas cien legues de Guayaquil, islas que, según asevera el almirante inglés David Dampier—se dilataban desde un grado de latitud septentrional hasta cinco de latitud meridional, contando, algunas de ellas, de ocho, diez y más leguas de longitud; unas altas y otras bajas, unas con ríos de agua dulce y otras sin ésta, unas estériles y otras fecundas; formando todas ellas un inmenso archipiélago.» A lo cual, agrega el mismo almirante en su relación publicada en la «Gazzetta Americana», que, «según han ido pasando los años, se han ido perdiendo y desapareciendo muchas de aquellas islas, quedando de ellas solo catorce.» Todas estas islas diseminadas ántes en el Océano Pacífico, inducen á creer que sirvieron de escala, en épocas remotas, á los originarios del Asia para arribar á las costas meridionales del Contínente Sud-americano.