Note 94 — Chapter IV
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"Y prevenida de que los Embajadores se quejaban, pretextando que no sabian si hablaban con la Princesa; levantaba el manto al empezar la Audiencia, preguntando ¿Soy la Princesa? y en oyendo responder que si; volvia à echarse el velo, como que ya cessaba el inconveniente de ignorar con quien hablaban, y que para ver no necessitaba tener la cara descubierta." Florez, Reynas Catholicas, tom. II. p. 873.