Note 100 — Chapter VIII
Reading edition
Such, indeed, is the statement of Ixtlilxochitl, derived, as he says, from the native Tezcucan annalists. According to them, the Tlascalans, urged by their hatred of the Aztecs and their thirst for plunder, persuaded Alvarado, nothing loth, that the nobles meditated a rising on the occasion of these festivities. The testimony is important, and I give it in the author’s words: “Fué que ciertos Tlascaltecas (segun las Historias de Tescuco que son las que Io sigo y la carta que otras veces he referido) por embidia lo uno acordándose que en semejante fiesta los Mexicanos solian sacrificar gran suma de cautivos de los de la Nacion Tlascalteca, y lo otro que era la mejor ocasion que ellos podian tener para poder hinchir las manos de despojos y hartar su codicia, y vengarse de sus Enemigos (porque hasta entonces no habian tenido lugar, ni Cortés se les diera, ni admitiera sus dichos, porque siempre hacia las cosas con mucho acuerdo) fuéron con esta invencion al capitan Pedro de Albarado, que estaba en lugar de Cortés, el qual no fué menester mucho para darles crédito porque tan buenos filos, y pensamientos tenia como ellos, y mas viendo que allí en aquella fiesta habian acudido todos los Señores y Cabezas del Imperio y que muertos no tenian mucho trabajo en sojuzgarles.” Hist. Chich., MS., cap. 88.