Note 24 — Chapter VII
Reading edition
Len. Ah, Troico! estás acá?
Tro. Sí, hermano: tu no lo ves?
Len. Mas valiera que no.
Tro. Porque, Leno?
Len. Porque no supieras una desgracia, que ha sucedido harto poco ha.
Tro. Y que ha sido la desgracia?
Len. Que es hoy?
Tro. Jueves.
Len. Jueves? Quanto le falta para ser Martes?
Tro. Antes le sobran dos dias.
Len. Mucho es eso! Mas dime, suele haber dias aziagos así como los Martes?
Tro. Porque lo dices?
Len. Pregunto, porque tambien habrá hojaldres desgraciadas, pues hay Jueves desgraciados.
Tro. Creo que sí!
Len. Y ven acá: si te la hubiesen comido á ti una en Jueves, en quien habria caido la desgracia, en la hojaldre ó en ti?
Tro. No hay duda sino que en mí.
Len. Pues, hermano Troico, aconortaos, y comenzad á sufrir, y ser paciente, que por los hombres (como dicen) suelen venir las desgracias, y estas son cosas de Dios en fin, y tambien segun órden de los dias os podriades vos morir, y (como dicen) ya seria recomplida y allegada la hora postrimera, rescebildo con paciencia, y acórdaos que mañana somos y hoy no.
Tro. Válame Dios, Leno! Es muerto alguno en casa? O como me consuelas ansí?
Len. Ojalá, Troico!
Tro. Pues que fué? No lo dirás sin tantos circunloquios? Para que es tanto preámbulo?
Len. Quando mi madre murió, para decírmelo él que me llevó la nueva me trajó mas rodeos que tiene bueltas Pisuerga ó Zapardiel.
Tro. Pues yo no tengo madre, ni la conoscí, ni te entiendo.
Len. Huele ese pañizuelo.
Tro. Y bien? Ya está olido.
Len. A que huele?
Tro. A cosa de manteca.
Len. Pues bien puedes decir, aquí hué Troya.
Tro. Como, Leno?
Len. Para ti me la habian dado, para ti la embiaba rebestida de piñones la Señora Timbria; pero como yo soy (y lo sabe Dios y todo el mundo) allegado á lo bueno, en viéndola así, se me vinieron los ojos tras ella como milano tras de pollera.
Tro. Tras quien, traidor? tras Timbria?
Len. Que no, válame Dios! Que empapada la embiaba de manteca y azúcar!
Tro. La que?
Len. La hojaldre: no lo entiendes?
Tro. Y quien me la embiaba?
Len. La Señora Timbria.
Tro. Pues que la heciste?
Len. Consumióse.
Tro. De que?
Len. De ojo.
Tro. Quien la ojeó?
Len. Yo, mal punto!
Tro. De que manera?
Len. Asentéme en el camino.
Tro. Y que mas?
Len. Toméla en la mano.
Tro. Y luego?
Len. Prové á que sabia, y como por una vanda y por otra estaba de dar y tomar, quando por ella acordé, ya no habia memoria.
Tro. En fin, te la comiste?
Len. Podria ser.
Tro. Por cierto, que eres hombre de buen recado.
Len. A fe? que te parezco? De aquí adelante si trugere dos, me las comeré juntas, para hacello mejor.
Tro. Bueno va el negocio.
Len. Y bien regido, y con poca costa, y á mi contento. Mas ven acá, si quies que riamos un rato con Timbria?
Tro. De que suerte?
Len. Puedes le hacer en creyente, que la comiste tu, y como ella piense que es verdad, podremos despues tu y yo reir acá de la burla; que rebentarás riyendo! Que mas quies?
Tro. Bien me aconsejas.
Len. Agora bien; Dios bendiga los hombres acogidos á razon! Pero dime, Troico, sabrás disimular con ella sin reirte?
Tro. Yo? de que me habia de reir?
Len. No te paresce, que es manera de reir, hacelle en creyente, que tu te la comiste, habiéndosela comido tu amigo Leno?
Tro. Dices sabiamente; mas calla, vete en buen hora.
Las Quatro Comedias, etc., de Lope de Rueda, Sevilla, 1576, 8vo.