Note 121 — Chapter X
Reading edition
Morandro.
No vayas tan de corrida,
Lira, déxame gozar
Del bien que me puede dar
En la muerte alegre vida:
Dexa, que miren mis ojos
Un rato tu hermosura,
Pues tanto mi desventura
Se entretiene en mis enojos.
O dulce Lira, que suenas
Contino en mi fantasía
Con tan suave harmonía
Que vuelve en gloria mis penas!
Que tienes? Que estás pensando,
Gloria de mi pensamiento?
Lira.
Pienso como mi contento
Y el tuyo se va acabando,
Y no será su homicida
El cerco de nuestra tierra,
Que primero que la guerra
Se me acabará la vida.
Morandro.
Que dices, bien de mi alma?
Lira.
Que me tiene tal la hambre,
Que de mi vital estambre
Llevará presto la palma.
Que tálamo has de esperar
De quien está en tal extremo,
Que te aseguro que temo
Antes de una hora espirar?
Mi hermano ayer espiró
De la hambre fatigado,
Y mi madre ya ha acabado,
Que la hambre la acabó.
Y si la hambre y su fuerza
No ha rendido mi salud,
Es porque la juventud
Contra su rigor se esfuerza.
Pero como ha tantos dias
Que no le hago defensa,
No pueden contra su ofensa
Las débiles fuerzas mias.
Morandro.
Enjuga, Lira, los ojos,
Dexa que los tristes mios
Se vuelvan corrientes rios
Nacidos de tus enojos;
Y aunque la hambre ofendida
Te tenga tan sin compas,
De hambre no morirás
Mientras yo tuviere vida.
Yo me ofrezco de saltar
El foso y el muro fuerte,
Y entrar por la misma muerte
Para la tuya escusar.
El pan que el Romano toca,
Sin que el temor me destruya,
Lo quitaré de la suya
Para ponerlo en tu boca.
Con mi brazo haré carrera
A tu vida y á mi muerte,
Porque mas me mata el verte,
Señora, de esa manera.
Yo te traeré de comer
A pesar de los Romanos,
Si ya son estas mis manos
Las mismas que solian ser.
Lira.
Hablas como enamorado,
Morandro, pero no es justo,
Que ya tome gusto el gusto
Con tu peligro comprado.
Poco podrá sustentarme
Qualquier robo que harás,
Aunque mas cierto hallarás
El perderte que ganarme.
Goza de tu mocedad
En fresca edad y crecida,
Que mas importa tu vida
Que la mia, á la ciudad.
Tu podrás bien defendella,
De la enemiga asechanza,
Que no la flaca pujanza
Desta tan triste doncella.
Ansí que, mi dulce amor,
Despide ese pensamiento,
Que yo no quiero sustento
Ganado con tu sudor.
Que aunque puedes alargar
Mi muerte por algun dia,
Esta hambre que porfia
En fin nos ha de acabar.
Morandro.
En vano trabajas, Lira,
De impidirme este camino,
Do mi voluntad y signo
Allá me convida y tira.
Tú rogarás entre tanto
A los Dioses, que me vuelvan
Con despojos que resuelvan
Tu miseria y mi quebranto.
Lira.
Morandro, mi dulce amigo,
No vayas, que se me antoja,
Que de tu sangre veo roxa
La espada del enemigo.
No hagas esta jornada,
Morandro, bien de mi vida,
Que si es mala la salida,
Es muy peor la tornada.
Jorn. III., Sc. 1.
There is, in this scene, a tone of gentle, broken-hearted self-devotion on the part of Lira, awakening a fierce despair in her lover, that seems to me very true to nature. The last words of Lira, in the passage translated, have, I think, much beauty in the original.