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History of Spanish Literature, vol. 2 (of 3)

Note 121 — Chapter X

Reading edition

Morandro.

No vayas tan de corrida,

Lira, déxame gozar

Del bien que me puede dar

En la muerte alegre vida:

Dexa, que miren mis ojos

Un rato tu hermosura,

Pues tanto mi desventura

Se entretiene en mis enojos.

O dulce Lira, que suenas

Contino en mi fantasía

Con tan suave harmonía

Que vuelve en gloria mis penas!

Que tienes? Que estás pensando,

Gloria de mi pensamiento?

Lira.

Pienso como mi contento

Y el tuyo se va acabando,

Y no será su homicida

El cerco de nuestra tierra,

Que primero que la guerra

Se me acabará la vida.

Morandro.

Que dices, bien de mi alma?

Lira.

Que me tiene tal la hambre,

Que de mi vital estambre

Llevará presto la palma.

Que tálamo has de esperar

De quien está en tal extremo,

Que te aseguro que temo

Antes de una hora espirar?

Mi hermano ayer espiró

De la hambre fatigado,

Y mi madre ya ha acabado,

Que la hambre la acabó.

Y si la hambre y su fuerza

No ha rendido mi salud,

Es porque la juventud

Contra su rigor se esfuerza.

Pero como ha tantos dias

Que no le hago defensa,

No pueden contra su ofensa

Las débiles fuerzas mias.

Morandro.

Enjuga, Lira, los ojos,

Dexa que los tristes mios

Se vuelvan corrientes rios

Nacidos de tus enojos;

Y aunque la hambre ofendida

Te tenga tan sin compas,

De hambre no morirás

Mientras yo tuviere vida.

Yo me ofrezco de saltar

El foso y el muro fuerte,

Y entrar por la misma muerte

Para la tuya escusar.

El pan que el Romano toca,

Sin que el temor me destruya,

Lo quitaré de la suya

Para ponerlo en tu boca.

Con mi brazo haré carrera

A tu vida y á mi muerte,

Porque mas me mata el verte,

Señora, de esa manera.

Yo te traeré de comer

A pesar de los Romanos,

Si ya son estas mis manos

Las mismas que solian ser.

Lira.

Hablas como enamorado,

Morandro, pero no es justo,

Que ya tome gusto el gusto

Con tu peligro comprado.

Poco podrá sustentarme

Qualquier robo que harás,

Aunque mas cierto hallarás

El perderte que ganarme.

Goza de tu mocedad

En fresca edad y crecida,

Que mas importa tu vida

Que la mia, á la ciudad.

Tu podrás bien defendella,

De la enemiga asechanza,

Que no la flaca pujanza

Desta tan triste doncella.

Ansí que, mi dulce amor,

Despide ese pensamiento,

Que yo no quiero sustento

Ganado con tu sudor.

Que aunque puedes alargar

Mi muerte por algun dia,

Esta hambre que porfia

En fin nos ha de acabar.

Morandro.

En vano trabajas, Lira,

De impidirme este camino,

Do mi voluntad y signo

Allá me convida y tira.

Tú rogarás entre tanto

A los Dioses, que me vuelvan

Con despojos que resuelvan

Tu miseria y mi quebranto.

Lira.

Morandro, mi dulce amigo,

No vayas, que se me antoja,

Que de tu sangre veo roxa

La espada del enemigo.

No hagas esta jornada,

Morandro, bien de mi vida,

Que si es mala la salida,

Es muy peor la tornada.

Jorn. III., Sc. 1.

There is, in this scene, a tone of gentle, broken-hearted self-devotion on the part of Lira, awakening a fierce despair in her lover, that seems to me very true to nature. The last words of Lira, in the passage translated, have, I think, much beauty in the original.

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