Note 784 — Chapter II
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Qual suele el ruyseñor, con triste canto, Quexarse, entre las hojas encondido, Del duro laborador, que cautamente Le despojo su caro y dulce nido De los tiernos hijuelos, entre tanto Que del amado ramo estaua ausente; Y aquel dolor que siente, Con diferencia tanta, Por la dulce garganta Despide, y a su canto el ayre suena; Y la callada noche no refrena Su lamentable oficio y sus querellas, Trayendo de su pena El cielo por testigo y las estrellas: Desta manera suelto yo la rienda A mi dolor, y anssi me quejo en vano De la dureza de la muerte ayrada: Ella en mi coraçon metyó la mano, Y d’ alli me lleuó mi dulçe prenda, Que aquel era su nido y su morada.
Obras de Garcilasso de la Vega, ed. Azara, 1765, p. 14.