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History of Civilization in England, Vol. 2 of 3

Note 1169 — Chapter VIII

Reading edition

On the superstitious fears caused by earthquakes in Spain, see a good passage in Conde, Historia de la Dominacion de los Arabes, p. 155. ‘En el año 267, dia jeuves, 22 de la luna de Xawâl, tembló la tierra con tan espantoso ruido y estremecimiento, que cayeron muchos alcazares y magnificos edificios, y otros quedaron muy quebrantados, se hundieron montes, se abrieron peñascos, y la tierra se hundió y tragó pueblos y alturas, el mar se retrajo y apartó de las costas, y desaparecieron islas y escollos en el mar. Las gentes abandonaban los pueblos y huian á los campos, las aves salian de sus nidos, y las fieras espantadas dejaban sus grutas y madrigueras con general turbacion y trastorno; nunca los hombres vieron ni oyeron cosa semejante; se arruinaron muchos pueblos de la costa meridional y occidental de España. Todas estas cosas influyeron tanto en los animos de los hombres, y en especial en la ignorante multitud, que no pudo Almondhir persuadirles que eran cosas naturales, aunque poco frecüentes, que no tenían influjo ni relacion con las obras de los hombres, ni con sus empresas, sino por su ignorancia y vanos temores, que lo mismo temblaba la tierra para los muslimes que para los cristianos, para las fieras que para las inocentes criaturas.’ Compare Geddes' Tracts concerning Spain, London, 1730, vol. i. p. 89; and Mariana, who, under the year 1395, says (Historia de España, vol. v. p. 27): ‘Tembló la tierra en Valencia mediado el mes de Diciembre, con que muchos edificios cayéron por tierra, otros quedaron desplomados; que era maravilla y lástima. El pueblo, como agorero que es, pensaba eran señales del cielo y pronosticos de los daños que temian.’ The history of Spain abounds with similar instances far too numerous to quote or even to refer to. But the subject is so important and has been so misrepresented, that, even at the risk of wearying the reader, I will give one more illustration of the use of earthquakes in fostering Spanish superstition. In 1504 ‘an earthquake, accompanied by a tremendous hurricane, such as the oldest men did not remember, had visited Andalusia, and especially Carmona, a place belonging to the Queen, and occasioned frightful desolation there.’ The superstitious Spaniards now read in these portents the prophetic signs by which Heaven announces some great calamity. Prayers were put up in every temple, &c. &c. Prescott's History of Ferdinand and Isabella, Paris, 1842, vol. iii. p. 174.

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