Note 1197 — Chapter VIII
Reading edition
‘Priests mingle in the council and the camp, and, arrayed in their sacerdotal robes, not unfrequently led the armies to battle. They interpreted the will of Heaven as mysteriously revealed in dreams and visions. Miracles were a familiar occurrence. The violated tombs of the saints sent forth thunders and lightnings to consume the invaders.’ Prescott's History of Ferdinand and Isabella, vol. i. p. 39. In the middle of the ninth century, there happened the following event: ‘En lo mas cruel de los tormentos’ [to which the Christians were exposed] ‘subió Abderramen un dia á las azuteas ó galerias de su Palacio. Descubrió desde alli los cuerpos de los Santos martirizados en los patíbulos y atravesados con los palos, mandó los quemasen todos para que no quedase reliquia. Cumplióse luego la órden: pero aquel impio probó bien presto los rigores de la venganza divina que volvía por la sangre derramada de sus Santos. Improvisamente se le pegó la lengua al paladar y fauces; cerrósele la boca, y no pudo pronunciar una palabra, ni dar un gemido. Conduxeronle, sus criados á la cama, murió aquella misma noche, y antes de apagarse las hoguerasen que ardian los santos cuerpos, entró la infeliz alma de Abderramen en los eternos fuegos del infierno.’ Ortiz, Compendio, vol. iii. p. 52.