Note 1371 — Chapter VIII
Reading edition
In 1714, it was thought necessary, that Philip V., not having had the benefit of a Spanish education, should be enlightened on the subject of the Inquisition. He was, therefore, informed, ‘que la pureza de la religion Catolica en estos reynos se debia á la vigilancia de la Inquisicion y sus ministros, todos justos, clementes y circunspectos, no rigidos, violentos ni crueles, como por error ó malicia los pintan comunmente los Franceses. Y que la conservacion de la Monarquia dependia en gran parte de mantener ilibata la religion Catolica.’ Ortiz, Compendio, vol. vii. p. 286. Bacallar (Comentarios, vol. ii. pp. 122–125) gives an interesting account of the attacks made on the rights of the Church, and which, he says, p. 122, were ‘poco ajustados á la doctrina de los Santos Padres, á la Inmunidad de la Iglesia, y que sonaban á heregía.’ He significantly adds, p. 125, ‘Los pueblos de España, que son tan religiosos, y professan la mayor veneracion á la Iglesia, creían que esta se atropellaba, y huvo alguna interna inquietud, no sin fomento de los adversos al Rey, cuyo puro, y sincero corazon podia ser engañado; pero no inducido á un evidente error contra los Sagrados Canones,’ &c. Such passages, proceeding, in the eighteenth century, from a man like the Marquis de San Phelipe, are of no slight importance in the history of the Spanish mind.