Note 61 — Front matter (continued 3)
Eduardo de Mier translation
No siendo éste lugar á propósito para demostrar, analizando todas las escenas, cuánto imitó Racine de Rotrou (véase sobre esto á Raynouard en Le Journal des savants, 1823), nos limitamos á insertar sólo los versos siguientes, que el último de los poetas mencionados imitó del primero, ó como reminiscencia ó de propósito deliberado, porque bastan para probar en general nuestro aserto:
Rotrou.On ne repasse point le noir fleuve des morts.
(L'heureux naufrage, acte II, sc. 1.ª)
Racine.On ne voit point deux fois le rivage des morts.
(Phèdre, acte II, sc. 5.ª)
Rotrou.D'eternel entretien à la race future.
(L'innocente infidelité, acte V, sc. 8.ª)
Racine.L'eternel entretien des siècles à venir.
(Iphigenie, acte I, sc. 5.ª)
Rotrou.Heureux qui satisfait d'une basse fortune.
(Crisante, acte II, sc. 1.ª)
Racine.Heureux qui satisfait de son humble fortune.
(Iphigenia, acte I, sc. 1.ª)
Rotrou.Sait trouver... le chemin de ton cœur.
(Agésilas de Colcos, acte V, sc. 3.ª)
Racine.Aricie a trouvé le chemin de son cœur.
(Phèdre, acte IV, sc. 6.ª)
Rotrou.Et vous pouvez avoir des passe-temps plus doux.
(Célie, acte III, sc. 4.ª)
Racine.Eh quoi! n'avez-vous pas des passe-temps plus doux?
(Athalie, acte II, sc. 7.ª)
Rotrou.S'il vous souvient pourtant que je suis la première Qui vous ait appelé de ce doux nom de père.
(Iphigenia, acte IV, sc. 4.ª)
Racine.Fille d'Agamenon, c'est moi que la première, Seigneur, vous appelai de ce doux nom de père.
(Iphigenia, acte IV, sc. 4.ª)
Rotrou.C'est être criminel que d'être soupçonné.
(Bélisaire, acte V, sc. 6.ª)
Racine.Des qu'on leur est suspect ou n'est plus innocent.
(Athalie, acte II, sc. 5.ª)
Rotrou.Et le traîte me baise afin de m'etouffer.
(Crisante, acte I, sc. 9ª)
Racine.J'embrasse mon rival, mais c'est pour l'etouffer.
(Britannicus, acte IV, sc. 3.ª)
[62] Signorelli, Storia critica de'teatri, tomo VII, página 93.
[63] Le theâtre français, en trois livres. Lyon, 1674.
[64] Haremos aquí algunas adiciones para justificar y completar la lista de las comedias francesas, imitadas de otras españolas. L'école des maris, de Molière, ofrece en algunas escenas reminiscencias de La discreta enamorada y El mayor imposible, de Lope; pero en lo substancial está tomada de El marido hace mujer, de D. Antonio de Mendoza. \
Hartzenbusch prueba evidentemente, en su edición de Calderón, que la comedia de este poeta, En esta vida todo es verdad y todo mentira, se había escrito ya en el año de 1622, y, por tanto, se han desvanecido por completo las dudas que existían respecto de la prioridad de esta obra con relación al Heraclio, de Corneille.
Laure persecutée, de Rotrou, no está tomada, como parece indicar su título, de la Laura perseguida, de Lope, sino probablemente de Reinar después de morir, de Guevara.
Les illustres ennemis, de Tomás Corneille, según Hartzenbusch, está sacado de Amar después de la muerte y El pintor de su deshonra, de Calderón, y de Obligados y ofendidos, de Rojas. Su Comtesse d'Orgueil, de El señor de noches buenas, de Alvaro Cubillo; Le baron d'Albikrac, de La tía y la sobrina, de Moreto; y Le galan doublé, de Hombre pobre todo es traza, de Calderón.
Peor está que estaba, de Calderón, se representó ya en el teatro francés en 1645, por Debrosse, con el título de Les innocents coupables. El astrólogo fingido, del mismo poeta, además de ser imitado por Tomás Corneille, lo fué también en el año 1646 por d'Ouville, con el título de Jodelet, astrologue.
Les trois Dorothées, de Scarron, proviene de No hay peor sordo que el que no quiere oir, de Tirso, y La fausse apparence, de No siempre lo peor es cierto, de Calderón. La Marianne, de Tristan, 1636, de El mayor monstruo los celos, de Calderón.
L'hôpital des fous, de Reys, 1635, de El hospital en que cura amor de amor la locura, de Diego de Torres.
Zénobie, reine d'Arménie, de Montauban, de La gran Zenobia, de Calderón.
L'inconnue ou l'esprit follet, de Boisrobert, no de La dama duende, de Calderón, sino de Casa con dos puertas.
Les sœurs jalouses ou l'echarpe et le bracelet, de Lambert, de La banda y la flor, de Calderón.
L'école des jaloux, de Montfleury, de Argel fingido y renegado de amor, de Lope.
Les intrigues amoureuses, de Gilbert, de Amar sin saber á quién, de Lope.
La femme juge et parti, de Montfleury, de La dama corregidor, de dos ingenios.
La dame médicin, del mismo, de Amor médico, de Tirso.
Le semblable à soi-même, del mismo, de El semejante á sí mismo, de Alarcón.
Le cocher supposé, de Hauterroche, de Los riesgos que tiene un coche, de Antonio de Mendoza.
La trahison punie, de Dacourt, de La traición busca el castigo, de Rojas.
Don Félix de Mendoce, de Le Sage, de Guardar y guardarse, de Lope, y Le point d'honneur, del mismo, de No hay amigo para amigo, de Rojas.
[65] Diversos escritores han supuesto que las comedias españolas eran conocidas de los dramáticos ingleses del principal período de este género de literatura en Inglaterra, esto es, en la época de Isabel y de Jacobo I. Así, Coleridge sostiene (Notes and lectures on Shakespeare: London, 1849, vol. I, pág. 305), que la lectura de los dramáticos españoles determinó en gran manera el espíritu y tono de las comedias de Beaumont y de Fletcher, y que se necesita conocer con exactitud el teatro español, anterior á 1620, como requisito indispensable para quien haya de publicar las obras de aquellos poetas y señalar las fuentes en que bebieron.
El Sr. Mauricio Rapp, en el prólogo á su traducción de Los dos gentiles hombres de Verona, de Shakespeare, dice: «Esta pieza da á entender el influjo del teatro español.» No creo que el poeta la leyera en su lengua original; pero sí que se la haya hecho contar y traducir. Hacia el año de 1591, en que hubo de escribirse, estaba Lope de Vega, de dos años más de edad, en el apogeo de su gloria, y pocos años más tarde se difundieron á centenares sus comedias por medio de la prensa. ¿Es posible que no llegara hasta Londres la noticia de este suceso extraordinario? Esta pieza es española en toda su estructura, y tiene todas las bellezas y todos los defectos de una comedia de Lope.
Por plausible que parezca esta hipótesis, no hay datos externos positivos que la confirmen.
Que yo sepa, no hay ninguna comedia antigua inglesa de ese período, cuya imitación de otra española pueda demostrarse, sin género alguno de duda, y hasta en las obras de Beaumont y de Fletcher, aunque se observen en ellas escenas y enredos que tienen cierto aire de familia con las de Lope de Vega, ha de atribuirse á que unos y otros utilizaban materiales sacados de novelas españolas.
En los innumerables tratados antiguos acerca del teatro, que se han publicado recientemente por la Sociedad de Shakespeare, he buscado también en vano pruebas que demostrasen que se conocía en la Inglaterra de ese tiempo el teatro español. Los únicos pasajes referentes á este punto, pero siempre de poca importancia, son los siguientes, de la Apology for Actors (London, 1612), de Thomas Heywoods, los cuales tienen conexión más estrecha con otro punto de la historia general del teatro que con la cuestión á que aludimos:
«There are divers theatres now in use by the French kings comedians as the Burgonian and Others. In Massilia, in Trevers, Magontia, also at Civil (Seville) in Spaine, and at Madrill, wit others. At the intertaiment of the Cardinall Alphonsus and the infant of Spaine in the Low-countryes, they were presented at Antwerpe with sundry pageants and playes; the King of Denmarque, father to hin that now reigneth, entertaimed into his service á company of English comedians, commended unto him by the honourable the Earle of Leicestre: the Duke of Brunswicke and the Landgrave of Hessen retaine in their court certaine of ours of the same quality.
»Y should tire mjselfe to reckon the names of all French, Roman, German, Spanish, Italian and English poets, being in number infinite, and their labours extant to approve their worthinesse.
»Actors were supported by the Mantuans, Venetians, Valencians, and others: since, by the Palsgrave, the Landograve, the Dukes of Saxony, of Brunswicke, etc. The cardinal at Bruxels hath at this time in pay á company of our English Comedians. The French king allowes certaine Companies in Paris, Orleans, besides other cities: so doth the king of Spaine in Civil, Madrill and other provinces.»
Hay diversos teatros, en que representan comediantes del rey de Francia, como el de Borgoña y otros. Los hay en Marsella, en Tréveris, Maguncia... También en Sevilla, en España y en Madrid, y en otros lugares. A costa del cardenal Alfonso y del infante de España, en los Países Bajos, se presentaron en Antuerpia con pomposos aparatos escénicos y comedias: el rey de Dinamarca, padre del que hoy reina, mantenía á su servicio una compañía de actores ingleses, que le recomendó el señor conde de Leicester: el duque de Brunswick y el Landgrave de Hesse tienen en sus cortes otros, también ingleses, y notables en su clase. Me cansaría si escribiera los nombres de todos los poetas franceses, romanos, alemanes, españoles, italianos é ingleses, siendo su número infinito, y existiendo sus obras para probar su mérito.
Sostenían actores los mantuanos, venecianos, valencianos, napolitanos, los florentinos y otros: además, los príncipes germánicos, el Palsgrave, el Landgrave, los duques de Sajonia, de Brunswick, etc. El Cardenal, en Bruselas, pagaba una compañía de nuestros actores ingleses. El rey de Francia permite la existencia de ciertas compañías en París, Orleans y otras ciudades: lo mismo hace el rey de España en Sevilla, Madrid y otras provincias.—(T. del T.)
Añadiré también, aunque corresponda á una época posterior, que Samuel Zuke, en el prólogo de su tercera edición de las Adventures of five hours (la primera apareció en 1663), dice: «The plot was taken out of Don Pedro Calderón, á celebrated Spanish author, the nation of the world who are the happiest in the force and delicacy of their inventions, and recommended to me by his sacred Magesty as an excelent design.»—El enredo fué sacado de D. Pedro Calderón, famoso autor español, cuya nación es la más afortunada del mundo en la fuerza y delicadeza de sus invenciones, habiéndomelo recomendado su sagrada Majestad como un trabajo excelente.—(T. del T.)
Esta pieza dramática, arreglada de una comedia atribuída falsamente á Calderón, fué acogida con tales aplausos, que se representó sin interrupción trece noches consecutivas.
[66] Moratín, en el prólogo á sus comedias, asegura que todos los escritos de este poeta son del siglo XVIII; pero no es así, porque muchos se imprimieron el año 70 del siglo anterior.
[67] Este discurso precede á la Virginia, de Montiano (Madrid, 1750), tragedia de que trataremos más adelante.
[68] A la edición de estos dos dramas (Madrid, 1770) precede un ensayo sobre la comedia española, completamente frívolo.
[69] Parte de los mismos se imprimieron en 10 pequeños volúmenes, en Madrid, 1786-91, con las comedias más importantes de D. Ramón de la Cruz. En esos últimos años se ha comenzado á publicar en Madrid una nueva edición de sólo los sainetes, que ha de comprender también los no impresos. El primer tomo, único que he visto, contiene 54 piezas.
[70] Teatro español, por D. Vicente García de la Huerta (Madrid, 1785 y siguientes): 17 tomos pequeños.
[71] El Otelo, de Ducis, traducido por D. Teodoro de la Calle.
[72] En La muerte de Abel, de Legouvé, traducida por D. Antonio Saviñón.
[73] Estos dos documentos se imprimieron por vez primera, como apéndice de una composición poética en alabanza de Calderón, que dió á conocer D. Gaspar Agustín de Lara en 1684, con el título de Obelisco fúnebre; después se incluyó en el Teatro español de La Huerta, parte segunda, tomo III, y se publicó también por Malsburg, cuya traducción he copiado, así como la de otros párrafos suyos, citados en la página 197 del tomo IV del prólogo, á que antes aludimos.
[74] La desvergüenza, con que abusaban los libreros del nombre de Calderón, llegó á tal extremo, que pusieron bajo el nombre de D. Pedro Calderón obras de otros poetas, de todos conocidas, como, por ejemplo, El tejedor de Segovia, de Alarcón, y el García del Castañar, de Rojas, y hasta algunas, cuyo verdadero autor se nombra á su conclusión. Las mismas razones que hay para dudar de la autenticidad de estos dramas, de los cuales nada dice el poeta, y que Vera Tassis califica de apócrifos, son aplicables también, á nuestro juicio, á las siguientes:
La española en Florencia, de la misma novela que sirvió á Lope de Rueda para su comedia de Los engaños, y á Shakespeare para su Twelfth-Night, pero ajustándose á ella más estrechamente; obra dramática de mucho mérito, no indigna de Calderón.
Los empeños de seis horas, comedia de enredo muy complicada, de plan ingenioso y bien desempeñado, y enteramente conforme con el estilo calderoniano.
El escándalo de Grecia contra las santas imágenes. Al final de la misma se dice expresamente que es su autor Calderón; pero su estructura íntima (imitada de La república al revés, de Tirso, pero muy inferior á ella) no confirma ningún concepto de la indicación anterior.
[75] Conozco sólo algunas de estas comedias. El monstruo de la fortuna (en el tomo XXIV de las comedias nuevas escogidas), escrito en compañía de Rojas y de un desconocido, dramatiza la historia de la lavandera napolitana llamada Felipa Catanea, que de las clases más bajas de la sociedad llegó á alcanzar un rango muy elevado, y que después fué presa por ponerse al frente de una conjuración contra el rey Andrés, en que murió de resultas de las torturas á que la sujetaron. (V. Histoire des rois des Deux Siciles de la maison de France, por d'Egly: París, 1741, tomo I, pág. 442 y al principio de la segunda parte, y á Bocaccio, de Casibus virorum et feminarum illustrium, lib. IX, cap. 26). El pastor Fido (con Antonio Coello) se ajusta en todo á Guarini. Bajo el título de La fingida Arcadia se sobrentiende, sin duda, la del mismo título de Moreto, y de El mejor amigo el muerto tratamos ya en el tomo IV, pág. 48.
[76] Hay tres comedias de este título: una de Calleja, otra de Fernández de León, y otra que se dice escrita por un ingenio de esta corte (impresa en Sevilla por Francisco de Léefdael), pareciendo esta última, por sus cualidades intrínsecas, la compuesta por Calderón.
[77] Vera Tassis asegura que en la biblioteca del Colegio mayor de Oviedo, en Salamanca, se conservan las obras de Calderón: posible es que existieran allí esas comedias que se han creído perdidas, ignorando yo si se han hecho algunas investigaciones para averiguarlo.
[78] En la biblioteca del duque de Osuna se encuentra manuscrita la comedia La selva confusa, que lleva la firma de D. Pedro Calderón. Al comparar esta firma con otras auténticas, sin disputa de la misma colección, sospeché que pudiera ser contrahecha, por cuya razón no se perdería el trabajo examinando atentamente este manuscrito. En dicha biblioteca guárdase también un ejemplar impreso, muy raro y antiguo de esta comedia, en que se atribuye á Lope de Vega, aunque esta indicación no nos convenza de su verdad, porque su estilo no es en general el de Lope, como lo demuestran estos versos de su principio, que copio á continuación:
Filipo. Pasemos los rigores de la siesta En el eterno abril de la floresta.
Fadrique. Aquí que de esmeraldas Componen estas sombras, Colgaduras al monte, al valle alfombras, Siendo en tantos colores Gigantes de zafir, pira de flores, etc.
Se me ha ocurrido, pues, la idea de que, acaso bajo el título de La selva confusa, se halle la comedia de Calderón, que se creía perdida, titulada Certamen de amor y celos, porque por lo menos el argumento de la una y la firma de la otra concuerdan á este objeto.
[79] Los escritos publicados en los anuarios bibliográficos de Viena por V. Schmidt, tantas veces citado, me han sido muy útiles por los datos que suministran, relativos á las comedias siguientes:
La cronología expuesta en este lugar de las comedias de Calderón, ha de enmendarse con arreglo á los datos y argumentos importantes, de que se ha valido Hartzenbusch en su nueva y excelente edición de Calderón, así como de los del primer tomo de los de las Comedías escogidas de Lope de Vega. Fíjense, pues, los lectores en el notable trabajo de ese erudito con el objeto indicado, aunque acerca de las noticias utilizadas por Hartzenbusch, me vea obligado también á hacer las siguientes observaciones:
La desdicha de la voz se escribió en la primavera de 1639: en la biblioteca del duque de Osuna existe el manuscrito original de esta comedia, con la firma de Calderón y la fecha en Madrid 14 de mayo de 1639 años, y además la licencia para la representación de Juan Navarro de Espinosa, siendo la fecha de ésta el 1.º de junio de 1639. A la lista de los personajes sigue la distribución de papeles, escrita también de puño y letra de Calderón, que copio en seguida como curiosidad, y que dice así:
D. Juan.Pedro Mlo. (sin duda Manuelo).
D. Pedro.El autor (esto es, el director de la compañía).
D. Diego.León.
D. Luis (viejo). Jusepe.
Feliciano.Pedro.
Luquete.Ossorio.
Doña Beatriz.Ma. de (sin duda Calderón).
Lo demás está borrado.
El secreto á voces se escribió en 1642: encuéntrase en la biblioteca del duque de Osuna el original autógrafo con la firma de Calderón, la fecha de Madrid 8 de febrero de 1642, la nota para Antonio de Prado y licencia para la representación de 1.º de junio del mismo año.
Fieras afemina amor se representó en el año de 1672 en el teatro del Buen Retiro, según resulta de las cuentas de las fiestas de corte.
Respecto á El médico de su honra no hay otra indicación más que la de haberse impreso en 1637, porque la de igual título, incluída en el catálogo de Fajardo y atribuída á Lope, é impresa en 1623, es distinta de la de Calderón.
El mágico prodigioso se representó en la festividad del Corpus el año 1631 en la villa de Yepes, si yo he descifrado bien el año del manuscrito del duque de Osuna.
El gran príncipe de Fez hubo de escribirse en 1669, porque así lo persuaden presunciones muy verosímiles. El manuscrito de esta pieza, que se halla en la biblioteca del duque de Osuna, ofrece todos los indicios de un autógrafo, aunque le falte la firma del poeta, estando unida á él la licencia para la representación de 19 de septiembre de 1669, impresa y en forma muy honorífica para el autor. Aunque según demuestran muchos manuscritos antiguos de comedias, fuera necesaria una nueva licencia para repetir sus representaciones, ha de suponerse, no obstante, que este manuscrito es autógrafo, si admitimos también que la licencia que la acompaña para representarse fué la primera. Además, son, á mi juicio, muy problemáticos los datos aducidos por Hartzenbusch (tomo IV, pág. 676) para afirmar, que otras 24 comedias de Calderón hubieron de escribirse antes de 1651, porque, aun en el caso supuesto por Hartzenbusch de que ninguna de estas piezas fuera Fiesta real, el ejemplo indicado probaría que Calderón no persistió siempre en su propósito de escribir sólo estas fiestas después de entrar en el sacerdocio. Esas palabras expresan sólo en general comedias destinadas á representarse en la corte, y de algunas de las que hablamos es verosímil; y posible, tratándose de todas, que tal fuera su destino, porque vemos en los catálogos existentes que no sólo esas piezas pomposas se representaban en el teatro de la corte, sino comedias de todas especies; y aunque la mayor parte de las fiestas, por su epígrafe ó por algún otro cumplimiento á la familia real, denotaban su destino, no ha de deducirse de esta circunstancia que siempre é invariablemente hubiera de suceder lo mismo. De todas maneras, consta que Amar después de la muerte se escribió antes de 1654, puesto que en los Illustres ennemis, de Thomas Corneille, de este año, hay traducidas algunas escenas de la primera, y las palabras que yo interpreté como un cumplimiento á D. Juan de Austria, el hijo de Felipe IV, debieron aludir al héroe de Lepanto, á quien más inmediatamente se dirigían. De El José de las mujeres se encuentra una copia en la biblioteca del duque de Osuna con esta nota: «A 1.º de enero de 1669 años se sacó del original de D. Pedro Calderón por Manuel Vallejo.»
Las tres justicias en una ha de ser de las primeras obras de la juventud de Calderón. Bances Candamo dice expresamente en su escrito sobre el teatro, ya citado: «El mayor cuidado del poeta es no escoger casos horrorosos ni de mal ejemplar, y el patio tampoco lo sufre. A Don Francisco de Rojas le silbaron la comedia de Cada cual lo que le toca, por haberse atrevido á poner en ella un caballero que, casándose, halló violada de otro amor á su esposa, y D. Pedro Calderón deseó mucho recoger la comedia de Un castigo en tres venganzas, que escribió siendo muy mozo, porque un galán daba una bofetada á su padre; y con ser caso verdadero en Aragón y averiguar
después que era el padre supuesto y no natural, y con hacerle morir no obstante en pena de la irreverencia, con todo eso D. Pedro quería recoger la comedia por el horror que daba el escandaloso caso.» Evidentemente se ha equivocado Bances Candamo en el título de la comedia, porque la fábula de que habla es la de Las tres justicias en una.
La biblioteca del duque de Osuna conserva también manuscritos de Calderón: los entremeses de El sacristán mujer, de La rabia, de El robo de las Sabinas, y las mojigangas de Las visiones de la muerte y la de Los guisados.
[80] Calderón, al parecer, ha consagrado un esmero particular á esta comedia; el último arreglo, con el título de El mayor monstruo los celos, es una reforma completa de la más antigua. Las palabras finales del mayor monstruo los celos, como escribió el autor, no como imprimió el ladrón, aluden, sin duda, al texto antiguo, visiblemente de Calderón; pero tenido, sin duda, por él en poca estima é impreso contra su voluntad.
[81] Debajo de este título comprendemos siempre la gran colección de comedias españolas de autores diversos, cuyo índice copiamos en el apéndice al tomo III.
[82] El Sr. Eduardo Böcking, en las notas al Teatro español, de Schlegel, nuevamente publicado por él, en cuya obra se reimprime también esa lección, ya citada, observa en la pág. XII, que mi obra, en su tomo I, páginas 352 y siguientes, y al tratar de las ocho comedias de Cervantes, conviene en todo con Schlegel, aunque sin nombrarlo. La comparación de las 14 páginas de mi libro (páginas 351-365), en las cuales hablo extensamente de las Ocho comedias, con las escasas observaciones que sobre las mismas hace Schlegel en el libro citado, demuestra palmariamente cuán errónea es esta aserción: en todas estas páginas no hay ni media línea que concuerde con Schlegel. Esa indicación de Böcking se funda sólo en las palabras empleadas por mí de «parodias y sátiras» sobre el gusto corrompido de la época, «abigarrada variedad y ligereza de composición;» pero así esas palabras como algunas otras, usadas allí (como he probado, copiando los pasajes de que me sirvo, en el Brockhaus'-schen bibliographischen Anzeiger de este año, núm. 2, con más prolijidad), son una versión exacta de las expresiones que usan los españoles Blas Nasarre y Lampillas; y para presentar á la verdadera luz las ideas de estos críticos, era necesario repetir sus mismas palabras, y he aquí la causa de que, siendo una la fuente, lo sean también las locuciones empleadas en el libro de Schlegel y en el mío. Por lo que toca á la opinión de que Cervantes se propuso escribir comedias á la manera de las de Lope de Vega, no sátiras contra ellas, conviene declarar que así lo creyeron, antes que Schlegel, Signorelli, D. Vicente de los Ríos y Pellicer; y cualquiera otro, excepto Blas Nasarre y sus sectarios, pensarán de la misma manera, porque es lo más sencillo y lo que desde luego ocurre naturalmente, y porque, de nombrar yo á Schlegel, hubiera debido hacerlo también, además de los citados antes, con Bouterwek, Moratín, Navarrete, Arrieta, Martínez de la Rosa y otros muchos.
Por lo demás, las lecciones (que, constando de 30 páginas escasas sobre el teatro español, no podían servirme muy especialmente), se citan ya en el prólogo del primer tomo, entre los trabajos que han precedido á los míos, y en que se funda esta obra, y también se citan de nuevo en el Catálogo que copiamos arriba; y sin duda esta mención general habría bastado, y hubiera hecho inútil reproducir la misma citación en cada caso aislado, aunque Schlegel hubiese sido la fuente de lo expuesto, lo cual no ha sucedido. Tratándose de obras anteriores, ha de preferirse siempre el resultado de nuestros estudios é investigaciones personales, corrigiendo siempre que sea posible los errores antiguos; pero nunca es lícito querer pasar plaza de original á costa de la verdad, y, por tanto, no se puede menos de repetir algo de lo que otros han dicho, si era verdad lo que dijeron. Siempre lo indico cuando lo hago así con alguna extensión, siendo fácil de comprender que no acompañe siempre una nota á cada hecho, á cada dato ó á cada observación aislada ajena, porque esto hubiera traído consigo un lujo superfluo de notas; y, por otra parte, en la mayoría de los casos fuera empresa casi imposible, puesto que, cuando nos ocupamos largos años en el estudio de un objeto cualquiera, y en las obras relativas á él, no podemos decir tampoco si cada idea de las que emitimos es nuestra ó ajena, ni recordar tampoco, al usar ciertas palabras, si son las mismas empleadas antes por otro, ni siquiera en dónde las hemos leído.