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Estudios históricos del reinado de Felipe II

Note 35 — DESASTRE DE LOS GELVES (1560)

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Diego del Castillo emplea la misma frase, pero en distinto lugar. Dice que en la retirada de la armada turca tocó en un punto de Sicilia llamado la Brúxula, entre Cabo Passaro y Augusta, por hacer aguada, y el Capitán español Sayavedra, que allí se hallaba, fué con salvoconducto á la galera Real del Bajá, con propósito de hacer algún rescate. Vió allí á D. Sancho de Leyva, D. Berenguer de Requesens y D. Juan de Cardona, que le recibieron con lágrimas en los ojos, y mirando á D. Álvaro de Sande, vió que con alegre semblante reía. Preguntándole el Capitán Sayavedra cómo, estando en aquella prisión, estaba con tan buen ánimo, le respondió: «Señor Capitán, llore quien se ha perdido mal, que yo, si he perdido la libertad, he conservado la honra, habiendo hecho en esta jornada lo que era obligado á Dios y á mi Rey, y como hombre he de pasar las adversidades y trances de fortuna.»

Otra especie consigna Diego del Castillo: que los Bajás que asisten en el Diván prometieron á D. Álvaro honores y riquezas si se quería volver turco, y de no ser así, que sirviese al gran Señor contra el Sofí, sin dejar la ley que tenía; y viendo la poca estima que de ellos y sus promesas hacía, condenáronle á cortar la cabeza, y le sacaron luego á caballo muy acompañado de ejecutores; pero el Sultán dió contraorden, mandando llevarle á la torre del Mar Negro, donde estuvo con un criado y un capellán hasta que Dios fué servido darle libertad.

Corrales asegura que en una historia de la jornada que D. Álvaro escribía en la torre, auxiliado de este capellán, llamado Carnero, tenía puesto que le ofrecieron el gobierno de Egipto con 50.000 ducados de salario, si renegaba de la fe cristiana. Créaselo quien quisiere, añadía. Lo cierto es que en el memorial dirigido al Rey nada escribe D. Álvaro de esto.

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