Note 30 — PARTE SEGUNDA
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Otro de los lamentables excesos de la restauración hecha en el Alcázar de Sevilla, ha sido el de introducir adornos vaciados en yeso para completar las labores de madera que se habían perdido. Estos quebradizos y sucios remiendos, colocados en los cuerpos movibles de las puertas, producen fatal impresión en todo el que siente la pureza y propiedad con que deben elegirse los materiales de las restauraciones. Así como á nadie se le habría ocurrido recomponer con madera un objeto de bronce, tampoco puede admitirse reparar con yeso ornamentos de madera.