Note 27 — EL TÍO LENI
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Tachado en el manuscrito: «El escritorio, que casi ocupaba la habitación en toda su longitud, se hallaba cerca de la ventana. Estaba de tal manera dispuesto que el abogado daba la espalda a la puerta. Así, el visitante tenía que atravesar toda la habitación como un intruso antes de poder ver el rostro del abogado, si éste no tenía la amabilidad de volverse hacia el visitante».