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El paraíso perdido

Note 127 — VIDA DE JUAN MILTON (continued 7)

Cayetano Rosell translation

La traducción de este pasaje, tan recargado de figuras como se ve, necesita algunas explicaciones. La imagen de Jano, a quien, para denotar su gran previsión y sabiduría, se representaba con dos caras, una que miraba a lo pasado y otra a lo futuro, da una idea exacta de los querubines, que tenían cuatro. Argos, el pastor de los cien ojos, encargado de vigilar a Ío, convertida en vaca, cedió al encanto de la música de Mercurio, que consiguió dormirle completamente, al son de su zampoña o flauta. Hermes es el mismo Mercurio, y su varilla mágica o soporífera (opiate), como dice el original, significa su célebre caduceo. Toda esta acumulación de símiles y metáforas se reduce a encarecer lo imposible que era burlar la vigilancia de los querubines, que tenían el cuerpo cubierto de ojos, more wakeful than to drouse, más despiertos que para ser adormecidos: expresión censurada como en extremo vulgar por algún crítico, que la ridiculiza diciendo: esto es lo mismo que poner, demasiado habladores para ser mudos, o demasiado blancos para ser negros; sin reparar en que el sentido de la frase no termina en lo de ser adormecidos, sino que tiene el complemento en la idea que sigue: no dejarse adormecer ni por la flauta arcadia, ni por el caramillo, etc.

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