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El libro rojo, 1520-1867, Tomo II

Note 21 — JOSE MARIA ARTEAGA 1827-1865

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Ministerio de Guerra.—1.ª Dirección.—1.ª División.—México, Octubre 24 de 1865—Brigada Móvil.—Coronel en Jefe. Santa Ana Amatlán, Octubre 13 de 1865—Excmo. señor.—Con esta fecha digo al Excmo. señor mariscal comandante en jefe del ejército, lo que sigue:

“El día 6 hice salir de Morelia el batallón del Emperador con dos escuadrones del 4.º regimiento de caballería, á las órdenes del señor coronel don Wenceslao Santa Cruz, con dirección á Pátzcuaro, donde llegaron el día 7. En la noche de ese día me incorporé y organicé, en el resto de la noche, la brigada que es á mis órdenes y marché el 8 sobre Uruapan, adonde se encontraban reunidas todas las fuerzas enemigas, al mando de Arteaga. El día 9, á las tres de la tarde, estaba á las orillas de Uruapan; pero una terrible tempestad me privó de penetrar hasta ella, porque los riachuelos crecieron de tal manera, que los batallones quedaron cortados en medio de tres de ellos, y hasta las doce de la noche pudo hacer su paso. El enemigo se dividió en varias fracciones, tomando, una de 700 hombres al mando de Ronda y Riva Palacio por Paracho: Zepeda, con Martínez y Simón Gutiérrez, por los Reyes, con 600 hombres, y el titulado general en jefe del ejército del centro, Arteaga, con el llamado comandante general y gobernador de este departamento, Salazar, y el alborotador de los indígenas de Uruapan, Tancitaro, Paracho y otros pueblos, llamado coronel Díaz Paracho, con otra porción de jefes y oficiales que seguían su cuartel general con 1,000 á 1,200 hombres, la mayor parte de infantería, tomaron por Tancítaro. El día 10 dí descanso á mi tropa y tomé la resolución de seguir á Arteaga con tenacidad. Inútil me parece decir á V. E. que mis marchas nunca fueron de frente y sí de flanco, para inquietar á todas las partidas á la vez, y que Arteaga, que era mi punto de vista, por ser la persona moral de los republicanos, nunca comprendiera mi intención. El 12 salí de San Juan de las Colchas y llegué hasta Tancítaro, donde se encontraba el enemigo: dos horas antes de mi llegada había hecho movimiento, y lo perseguí con mis guerrillas tres leguas. Tuve el convencimiento de derrotarlo en el resto de la noche; pero era un hecho aislado que no ponía en mi poder el armamento, jefes y tropa, y mandé suspender el ataque y tomar cuarteles en Tancítaro. Hoy á las dos de la mañana, con una sección ligera de 400 infantes y 300 caballos marché sobre este punto, donde tuve la seguridad de darle alcance y derrotarlo; porque nunca debió creer el enemigo que atravesara doce leguas en la Tierra Caliente, en solo las horas de la mañana. Este movimiento me cuesta 14 soldados muertos de la fatiga, la caballada del 4.º de caballería muy estropeada, y más de 40 caballos asoleados: pero he logrado mi objeto: he derrotado al enemigo completamente.

“Son mis prisioneros el general en jefe Arteaga; el comandante general Salazar; los coroneles Díaz Paracho, Villa Gómez, Pérez Miliena{*} y Villada; 5 tenientes coroneles, 8 comandantes y otros muchos oficiales subalternos, de quienes en relación separada daré á V. E. cuenta. Todo el armamento, su inútil caballada y el parque están en mi poder. Lo son igualmente 400 prisioneros de la clase de tropa, de los cuales pondré en libertad á muchos, porque son cogidos de leva de las haciendas y pueblos de su tránsito.

{*} Debe decir Milicua.

“Este hecho de armas sólo al Supremo Gobierno y á V. E. toca darle el valor que merezca. Voy á hacer mención particular y honorífica del teniente Rangel del 4.º de caballería, á quien he ofrecido, á nombre de S. M., el ascenso á capitán, pidiéndole la cruz de caballero de la Orden de Guadalupe; porque este valiente, con 20 hombres de su cuerpo, ha penetrado hasta la plaza, y es el que, por decirlo así, ha dado este triunfo á las armas del imperio. El subteniente Navia del batallón del emperador, con 8 hombres, ha seguido su ejemplo: pero á este oficial no le he ofrecido nada por ser de mi batallón. Oportunamente daré á V. E. la relación de estos dos oficiales y de la tropa, para que si V. E. lo tiene á bien á estos valientes se les conceda lleven un distintivo sobre su pecho, para estímulo del ejército.

“Felicito altamente á V. E. y le suplico tenga á bien hacerlo á mi angusto soberano, por esta memorable jornada.

“Y lo transcribo á V. E. para su conocimiento.

“Dios guarde á V. E. muchos años.—El coronel Ramón Méndez.—Excmo. señor ministro de la guerra.—México.”

Es copia.—El subsecretario de guerra, J. M. Durán.

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