Note 103 — VII Las ruinas.
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Conocida es la distribución simbólica de las iglesias medievales. El altar representaba la cabeza de Jesús, las dos alas del crucero sus brazos; las puertas sus manos atravesadas; la nave sus piernas, y el pórtico sus perforados pies. En algunas, la bóveda significaba el Nazareno agobiado bajo la cruz. La orientación era asimismo prolijamente respetada, pues todos los templos tenían su fachada principal al Oeste. Esta regla cayó en desuso hacia la época del concilio de Trento, siendo precisamente los jesuítas, quienes primero la violaron.