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El Diablo Cojuelo

Note 519 — TRANCO VIII

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Así solían decir al ver a un niño, refiriéndose al mal de ojo, las que iban, o podían ir, para brujas. Esto, cuando con el propio intento no le daban una higa, porque, como decía Covarrubias, «también es cosa vsada al que ha parecido bien darle vna higa diciendo: tomá para que no os ahogen (aojen)». Igualmente se hacía y se decía esto por vía de pulla, y así Feliciano de Silva, por boca de Elicia, en la cena XXXIX de la Segunda comedia de Celestina: «¡Al diablo la vieja, que no se contenta con cuanto ha ganado conmigo, sino que si tengo amor a uno, no le tengo de osar mirar! ¡Toma para tus ojos: que yo le hablaré aunque te pese...!»

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