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El Diablo Cojuelo

Note 480 — TRANCO VIII

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Ponleví, del francés pont levis, puente levadiza. «Forma especial—dice el Diccionario de la Academia—que se dió a los zapatos y chapines, según moda traída de Francia. El tacón era de madera, muy alto, inclinado hacia adelante y con disminución progresiva por su parte semicircular, desde su arranque hasta abajo.» A mi ver, huelga en esta definición la referencia a los chapines, pues éstos jamás tuvieron tacón; al contrario, el zapato con tacón vino a sustituírlos, dando, aunque sólo en el carcañal, la altura que el chapín daba a todo el pie. Al tacón solían llamar talón. Lope, en el acto I de El Desprecio agradecido:

«D. BERNARDO. Cien escudos tenéis ciertos por un zapatillo suyo.

INÉS. ¿Tan prestísimo?

D. BERNARDO. Soy tierno.

INÉS. Pues ¿para qué le queréis?

D. BERNARDO. Para traerle aquí dentro.

INÉS. Son de ponleví: el talón os hará mal en el pecho.»

Como el tacón, terminado en semicírculo pequeño, venía a acabar hacia la mitad del largo del zapato, tal como hoy, los pies mayores parecían diminutos, especialmente en la huella. El mismo Lope, en el acto I de Las Bizarrías de Belisa:

«TELLO. ...Hay enanas; las hay con larga trampa: unas con pie de apóstol, consoladas del ponleví, que imprime poca estampa.»

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