Note 298 — TRANCO V
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Entre tantos extranjeros como venían a España con la golosa determinación de catar la miel indiana de que hablé en nota del tranco II (46, 8)[151], los genoveses fueron las más escondedoras urracas de nuestro dinero, por lo cual dijo Quevedo de él en una de sus letrillas:
«Nace en las Indias honrado, donde el mundo le acompaña; viene a morir en España, y es en Génova enterrado.»