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El Diablo Cojuelo

Note 58 — TRANCO PRIMERO

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De llamar los hechiceros hora menguada a la que ya estaba acabándose, por suponer que el resto de ella era ocasionado a malos sucesos, se pasó a dar ese nombre al «tiempo fatal o desgraciado en que se sucede un daño o no se logra lo que se desea». Y Vélez llama a la de las once de la noche hora menguada para las calles, porque en ella, al tiempo en que supone la acción de su relato, se vertían, por las puertas de las casas, las aguas inmundas. Así se mandó y pregonó en la coronada villa a 23 de septiembre de 1639, por acuerdo de los alcaldes de casa y corte (Archivo Histórico Nacional, Libros de gobierno de la Sala de Alcaldes, fol. 221 del dicho año): «... que ninguna persona bacie por las ventanas y canelones agua ni ynmundicias ni otras cosas, sino por las puertas de las calles; en berano las puedan baciar a las once dadas de la noche, y en ybierno dadas las diez della, pena de quatro años de destierro y veinte ducados a los amos que lo consintieren, y de zien azotes y seis años de destierro a los criados y criadas que lo hecharen, y de pagar los daños que hicieren....» Por esta hora del «¡agua va!» Ruiz de Alarcón hizo decir a Hernando, de noche y en la calle, en el acto III de Los Favores del mundo:

«¡Poh! ¡Mal hubiesen los gatos que dan algalia a estos botes! Ya empiezan las cosas malas de entre las once y las doce.»

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