Note 580 — TRANCO IX
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Por iglesia, en una de sus acepciones, se entiende el refugio, favor e inmunidad que da a quien se vale de su sagrado. Dijeron, pues, pedir iglesia a alegar esa inmunidad, bien por estar acogido a lugar que tenía ese privilegio, o bien por haber sido sacado de él por fuerza. Pero como a todo criminal a quien detenía la justicia importaba mucho hacer entender que tenía ganado el derecho de asilo, por estar, o haber estado, acogido, era frecuente el llamarse Iglesia, es decir, el empeñarse en no responder otra palabra que Iglesia a cuanto le preguntaban. Quevedo, en una de sus jácaras:
«Tienen gran tirria conmigo los confesores de historias; mas sólo iglesia me llamo pueden hacer que responda.»
Y Lope de Vega, en el acto III de El Alcalde mayor, donde Rosarda hace llamar a Dinardo, que está preso en la cárcel, y cuando le traen con grillos, dicen:
«ROSARDA. ¿Conocías a Camilo?
DINARDO. Iglesia.
ROSARDA. (Pluguiera a Dios que nos viésemos los dos a su puerta.) ¡Lindo estilo de delincuentes! El día que al campo salió contigo, ¿no llevabas otro amigo?
DINARDO. Iglesia.
BERNARDO. Verdad sería.»