Note 242 — TRANCO IV
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El besar las manos era obligado principio en todo mensaje verbal. Así comienza el suyo a don Quijote, en la cueva de Montesino (II, 23), la compañera y emisaria de Dulcinea: «Mi señora Dulcinea del Toboso besa a vuesa merced las manos, y suplica a vuesa merced se la haga de hacerla saber cómo está....»