Note 278 — TRANCO IV
Reading edition
También Quevedo llamó sabandijas a las dueñas, pues hizo decir a una del gremio (Musa VI):
«Fué Dios servido después de que yo me convirtiese en sabandija tocada, en un lechuzo de réquiem.»
En ranas dijo el mismo autor, en Las Zahurdas de Plutón, haberlas visto convertidas: «Así supe como las dueñas de acá son ranas del infierno, que eternamente como ranas están hablando, sin ton y sin son, húmedas y en cieno, y son propiamente ranas infernales; porque las dueñas ni son carne ni pescado, como ellas. Diome grande risa el verlas convertidas en sabandijas tan pierniabiertas....»