Note 223 — TRANCO III
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Como ropa, según una de las acepciones que registra Covarrubias, es «la vestidura suelta que traemos sobre la que está ceñida y junta al cuerpo», llamóse ropa, especialmente, a la talar, y plazas de ropa a los oficios o puestos en que se vestía toga o garnacha. Quevedo, en una de sus jácaras (Musa V), jugando de los verbos bogar y abogar.
«Por buen supuesto te tienen, pues te envían a bogar; ropa y plaza tienes cierta, y a subir empezarás.»
Y ropas, a secas, se llamó también a los oidores, como se echa de ver por otra jácara de Quevedo, en que dice un jaque encarcelado:
«Porque no pueda salir, me engarzaron en las cormas, y siempre mandan que siga: ¿Quién entenderá las ropas?»